
The strange transfiguration of Hannah Stubbs: el comienzo del libro en inglés con traducción al español
Las primeras páginas de The strange transfiguration of Hannah Stubbs, de Florence Marryat: el texto en inglés con la traducción al español bajo cada párrafo, unas 630 palabras, lo mismo que una o dos páginas del lector. Lee en inglés y mira la traducción cuando la necesites. El libro sigue gratis en el lector, con audio y diccionario.
“Signor Ricardo, Prof. of the Italian Language!” That was the legend that was engraved on the small brass plate that surmounted the bell that admitted visitors to Mrs. Battleby’s lodging-house in Soho. Signor Ricardo was everything that was estimable in Mrs. Battleby’s eyes, only he was, as she observed to her next-door neighbour, Mrs. Blamey, “a Mystery”. He was a tall, attenuated man, who stooped slightly in the shoulders—had dark-grey eyes, keen as those of a hawk, and shaded by bushy eyebrows—a perfect aquiline nose—and a grave, almost solemn mouth, which seldom smiled, and ended in a pointed beard, like that of Vandyke. He was very poor, being an Italian refugee, whose estates had been confiscated for some political error, but he was eminently a gentleman of the ancienne noblesse, and preserved the dignity of his birth, even whilst pursuing an occupation which is considered to place a man beyond the pale of Society.
«¡El señor Ricardo, profesor de lengua italiana!». Eso era lo que decía la pequeña placa de latón que coronaba la campanilla que daba paso a los visitantes en la casa de huéspedes de la señora Battleby, en Soho. El señor Ricardo era todo lo que podía ser estimable a los ojos de la señora Battleby, solo que era, como ella le comentó a su vecina, la señora Blamey, «un misterio». Era un hombre alto y enjuto, ligeramente encorvado de hombros, de ojos gris oscuro, penetrantes como los de un halcón y sombreados por espesas cejas, de nariz perfectamente aguileña y de boca grave, casi solemne, que rara vez sonreía y terminaba en una barba puntiaguda, como la de Van Dyck. Era muy pobre, un refugiado italiano cuyas propiedades habían sido confiscadas por algún error político, pero era eminentemente un caballero de la antigua nobleza y conservaba la dignidad de su cuna, incluso mientras ejercía una ocupación que se considera que sitúa a un hombre más allá del límite de la sociedad.
“He’s as good a lodger as ever I had,” said Mrs. Battleby, on the occasion referred to, “as reglar as a clock, both in his ’abits and his payments—every Saturday mornin’ he dislocates my little bill, though I believe he’s sometimes sorely put-to to find the money, and every evenin’ he’s ’ome by eight o’clock and has his bit of supper and puts his light out by ten, but arter that—well! he’s a Mystery!”
«Es tan buen inquilino como el mejor que he tenido», dijo la señora Battleby en la ocasión mencionada, «tan puntual como un reloj, tanto en sus costumbres como en sus pagos. Cada sábado por la mañana me desembolsa la cuenta, aunque creo que a veces le cuesta horrores reunir el dinero, y cada noche está en casa para las ocho, cena su poco y apaga la luz para las diez, pero después de eso, bueno, ¡es un misterio!».
“Lor! Mrs. Battleby, ma’am, you don’t go to think he’s murdered anybody, do yer?”
«¡Dios mío, señora Battleby, no irá usted a pensar que ha asesinado a alguien, verdad?».
“Murdered anybody!” repeated the other, with withering contempt, “why, he’s the aimabeloust gentleman you ever come acrost. He wouldn’t hurt a fly, the Sig-nor” (Mrs. Battleby pronounced the word Signor, with a decided accentuation on the letter g), “not to save his own life! And got no temper in him. Never ’eard a ’arsh word, nor a hoath pass his lips. If you’d only seen him onst, you’d never arsk if he was a murderer, Mrs. Blamey!”
«¡Asesinado a alguien!», repitió la otra con un desprecio fulminante. «Pero si es el caballero más amable que usted pueda encontrarse. No haría daño ni a una mosca, el se-ñor», y la señora Battleby pronunciaba la palabra señor con una marcada acentuación en la letra e, «¡ni para salvar su propia vida! Y no tiene mal genio. Nunca le he oído una palabra dura ni una blasfemia salir de sus labios. Si lo hubiera visto una sola vez, nunca preguntaría si es un asesino, señora Blamey».
“Then ’ow is he a Mystery, which it’s a word I never could abear.”
«Entonces, cómo es que es un misterio, que es una palabra que nunca he podido soportar».
“Well! it’s this way. When the Sig-nor come to me, now three years ago, he hired three rooms at the top of the ’ouse. I had better rooms I could have let him ’ave, on the floor below, but no! nothing would suit him but my top rooms, hattics as I call ’em, and I had to turn Mary Ann—that gal as went off with the postman—out of her bedroom in order to accommodate him, and he’s lived there ever since. One is his bedroom and the other his parlour, as you may suppose, but would you believe it, Mrs. Blamey, as I’ve never seen the inside of my own third room, ever since the Sig-nor has been with me!”
«Bueno, es así. Cuando el se-ñor vino a mí, hace ya tres años, alquiló tres habitaciones en lo más alto de la casa. Tenía habitaciones mejores que podría haberle dado en el piso de abajo, pero no, nada le servía excepto mis habitaciones de arriba, buhardillas como yo las llamo, y tuve que sacar a Mary Ann, esa muchacha que se fue con el cartero, de su dormitorio para acomodarlo, y ha vivido allí desde entonces. Una es su dormitorio y la otra su sala, como usted supondrá, pero créame, señora Blamey, ¡jamás he visto el interior de mi propia tercera habitación desde que el se-ñor está conmigo!».
“My! what do he do with it?”
«¡Válgame! ¿Y qué hace con ella?».
“ ’Ow can I tell? I tell you he’s a Mystery! The first day I went up to clean his floor, I found the door locked, and when I arsked for the key, the Sig-nor he says to me, ‘Excuge me,’ he says, for he’s the politest of gentlemen, ‘but I will see after that room myself.’ ‘Lor! Sir,’ I says, ‘but if it’s books or papers, I’ll be as careful as careful,’ I says, ‘but you can’t never struggle with the dust yourself.’ But he was as firm as a rock, and that there door has never been unclosed to my knowledge since.”
«¿Cómo voy a saberlo? ¡Le digo que es un misterio! El primer día que subí a limpiar su suelo, encontré la puerta cerrada con llave, y cuando pedí la llave, el se-ñor me dijo: “Discúlpeme”, dijo, porque es el más educado de los caballeros, “pero yo me ocuparé de esa habitación personalmente”. “¡Dios mío, señor!”, le dije, “pero si son libros o papeles, seré tan cuidadosa como la que más”, le dije, “pero usted nunca podrá lidiar solo con el polvo”. Pero él fue firme como una roca, y esa puerta jamás se ha vuelto a abrir, que yo sepa, desde entonces».
“Mrs. Battleby, ma’am, you gives me the cold creeps all down my back! Suppose he should be Jack the Ripper, and congeals the corpusses in your third room. Stranger things ’ave ’appened before now! I think it be’oves you as an ’ouseholder to break open the door!”
«Señora Battleby, señora, ¡me da escalofríos por toda la espalda! Suponga que sea Jack el Destripador y congele los cadáveres en su tercera habitación. ¡Cosas más extrañas han pasado antes! ¡Creo que le corresponde a usted, como dueña de la casa, forzar esa puerta!».
Seguir leyendo gratisCada oración traducida, audio natural, diccionario con un toque